Con música, palabras y emociones, celebramos a nuestras queridas seños y profes en su día. La jornada comenzó con la canción “Canción para los docentes” del Grupo Chiquitín, dando la bienvenida a todos los presentes. Recordamos que ser maestro es mucho más que enseñar contenidos: es mirar con atención, escuchar con paciencia, acompañar con manos generosas y entregar el corazón en cada aula. También evocamos la figura de Domingo Faustino Sarmiento, quien nos dejó como legado la educación como motor de crecimiento y justicia. En este año tan especial, en que nuestro colegio cumple 100 años de vida, celebramos a todos los docentes que dejaron huellas imborrables y construyeron con su vocación un camino de esperanza. Los niños representantes de todos los grados regalaron un momento lleno de ternura al bailar y cantar “Luz y Sal” de Funky, recordando que los maestros son luz que guía y sal que da sabor a la vida escolar. La directora Laura Trimmel compartió palabras de agradecimiento al cuerpo docente. Luego llegó una representación muy emotiva: los alumnos se “pusieron en los zapatos” de sus docentes, expresando a través de versos cuánto valoran el esfuerzo, la paciencia, la alegría y la entrega que reciben día a día. El homenaje continuó con la entrega de chaquetas a los maestros, símbolo de orgullo y pertenencia, seguida de un desfile especial al ritmo de “Viva la vida”. Cada chaqueta tenía pegada tarjetas de felicitación confeccionadas por los alumnos. A continuación, los chicos entregaron plantines, como metáfora de que los niños son semillas que, gracias al cuidado y dedicación de sus docentes, florecen y descubren sus talentos. Hubo también juegos y anécdotas compartidas, que hicieron sonreír y emocionaron a todos. Finalmente, con la canción “Mejor que ayer” de Diego Torres, despedimos el acto con el aplauso más grande, como símbolo de cariño y gratitud hacia quienes, con vocación y amor, hacen de la educación una verdadera misión de vida.